viernes, 5 de junio de 2009

¿Cuál es el lugar más limpio de tu casa?


Con todo esto de la nueva obsesión por la limpieza, el otro día escuché que en el radio hacían la pregunta que da título a este post. A pesar de lo que uno pudiera pensar, los expertos aseguraron que el objeto más estéril del hogar es el retrete, pues suele ser el único elemento doméstico que se somete a desinfección regularmente. También dijeron que uno de los reservorios más grandes de bacterias son las tablas para picar alimentos. Hablaban de la necesidad de esterilizar TODO de manera regular: utensilios, pisos, muebles, etc. Y aunque en ese momento me pareció información relevante, poco después me di cuenta que es una exageración. Llegué a esa conclusión al hacer consciente que hemos practicado las mismas costumbres de aseo por generaciones, y que si bien es importante usar ciertos productos especializados y hacer limpieza de manera regular, lo que ahora se propone es síntoma de que hemos llegado a un punto paranóico de la pulcritud. Pero además, ¿a qué hora se supone que se lleve acabo esto, si apenas da tiempo de todo lo que ya se hace? De acuerdo, hay que mantener un ambiente saludable, pero ya no somos las amas de casa de antes a las cuales se les juzgaba por lo prístino que lucía su hogar. Ya no existen suegras que llegan pasando el dedo sobre los muebles en búsqueda de polvo. Tenemos muchas otras cosas que hacer que no tienen que ver con el quehacer doméstico. Así que nada de exageraciones, ¡y a disfrutar del tiempo que te quede libre, que la vida es corta!

martes, 2 de junio de 2009

Los trastes sucios son como gremlins mojados




¡Se reproducen de manera incontrolable! Y si dejas que se queden ahí más de una noche, se vuelven monstruos de los cuales es difícil deshacerse. Lo peor es cuando empiezan a salirse de la tarja. Díganme si esto no es una imagen digna de una película de terror. Entrar a la cocina y ver semejante panorama es casi casi como encontrarse con este sujeto en el fregadero. Hay una solución, pero de una vez les digo que no les va a gustar. Cansada de encontrarme con un montón de platos cochambrosos cada que volteaba a ver el lavadero, luché meses en contra de ellos, y descubrí que la única manera de evitarlo es lavarlos conforme se enmugran. Al terminar de usar un vaso, mientras se van desocupando los utensilios con los que se cocina, terminando de comer, ANTES de manchar algo más... en resumen, lavarlos TODO el tiempo. Ante tal perspectiva, dan ganas de usar desechables toda la vida (sólo como fantasía, porque no son elegantes, ecológicos, ni baratos). O de hacer lo que la compañera del poster. Comparto esto porque ha sido mi peor batalla en el terreno doméstico. En una ocasión una amiga me repitió un consejo que le dio su hermana: "Si no los vas a lavar inmediatamente, échales agua". Yo no estaría tan segura, ¿qué tal que pasa lo que con los gremlins?

Vivir bonito

Soy gran admiradora del diseño en todas sus manifestaciones, pues éste hace nuestras vidas más agradables y cómodas. En TODO existe el diseño. Malo, bueno, bonito o feo, todo objeto tuvo una planeación para elaborarlo. Si bien las mujeres generalmente somos seguidoras de la moda, desde que tuve un espacio propio, lo que más me interesa son los muebles y los accesorios para la casa. Y es que no hay nada más vivible que eso. Un elemento tan cotidiano y sencillo como una taza de café puede reinventarse de varias maneras.


Esteticismos aparte, un tema clave en esta época es el diseño sustentable. Es fundamental considerar la sustentabilidad de una pieza al adquirirla, pues con esto apoyamos la producción de eco diseño, la cual es la única opción para el futuro del planeta. Lo anterior aplica no sólo en los muebles y los materiales de los que están hechos las piezas y que éstos sean reciclables; en los electrodomésticos es primordial considerar el ahorro de energía. Esto además de ayudar al planeta, también contribuye con la economía familiar. Muchas veces este tipo de elecciones pueden parecer muy lejanas a nuestras vidas, pero es más sencillo de lo que suena. Todo es cuestión de buscar opciones y leer etiquetas. Eso es lo que más va a ayudar a que podamos seguir viviendo bonito, sin tanta basura y cuidando recursos naturales. ¿Tú ya lo haces?

miércoles, 27 de mayo de 2009

El tormento del verano

Todos los años la misma historia. Excesos navideños que se prolongan hasta los tamales del día de la Candelaria (pasando por la Rosca de Reyes) y al final no hay tiempo que alcance para bajar de peso para el verano. Cuando llega el momento de probarse el traje de baño para ir a la playa es cuando pagamos nuestra penitencia. No que yo esté en mi peso ideal, pero aquí tengo algunos consejos que ayudan, si no a bajar milagrosamente, sí a no estar tan pasada de kilos cuando se acerca el momento de ir de vacaciones.
1. Agua, agua, más agua. Aunque el líquido vital per se no te hará bajar de peso, beberlo es clave. Muchas veces la sed se confunde con el hambre, así que si sientes ganas de comer algo, primero tómate uno o dos vasos de agua y espera a ver si con eso quedas satisfecha.
2. Elige alimentos bajos en sodio. Esto te ayudará a no retener los líquidos, a tener una mejor circulación y a sentirte más ligera.
3. Cuenta los carbohidratos. Querer eliminarlos de la dieta puede causar demasiada ansiedad, pero limitarse a menos de 6 al día es una buena opción para controlar el peso.
4. Actívate. No hablo de inscribirte en un gimnasio, porque para eso nunca tenemos ni dinero ni tiempo (¿verdad?). Pero, cuando puedas, sube las escaleras en lugar de utilizar el elevador, camina a un destino que no es tan lejano en lugar de ir en auto, el fin de semana levántate un poco más temprano de lo habitual y da una vuelta trotando a la cuadra o al parque.
5. Come de manera balanceada. Olvídate de remedios como "tomar agua caliente con limón en ayunas", o "tomar avena en agua todas las noches". Ningún alimento tiene cualidades mágicas, pero el cómo los combines sí puede hacer la diferencia. Frutas, verduras y proteínas son básicas en cualquier dieta, son las grasas y los carbohidratos lo que debes cuidar.

lunes, 25 de mayo de 2009

No soy una de esas...

No, no soy una de esas mujeres inconscientes que todavía usan montones de bolsas de plástico en cada visita al supermercado. Soy bastante "hippie" (como dice una amiga cuando uno expresa preocupación por el medio ambiente), y por eso, desde que empezaron a salir las de tela, adquirí varias y siempre las cargo conmigo. Si uno va al súper por lo menos una vez a la semana, y en esa visita utiliza, digamos, cuatro bolsas de plástico, eso da un total de más de doscientas al año, y cada una de ellas tarda ¡mil años! en desintegrarse. Ahora multiplica eso por todas las décadas que se ha estilado esto, considerando cada habitante de la ciudad, del país, del continente... ¿le sigo? Como si lo anterior no fuera razón suficiente para cambiar de inmediato, aquellas hechas de tela son muy cómodas de cargar y además se ven muy lindas. En realidad en nuestro país eso de hacer la compra sin contaminar está muy arraigado, nada más que no nos damos cuenta. Se trata de las bolsas de plástico tejido, esas que se usan para ir al mercado. Les cabe TODO y son tan resistentes que es muy difícil que se rompan, pero ahora también tenemos la opción de las tela, más pequeñas, manejables y estructuradas. Y bueno, sé que esto no es una cuestión de moda, pero cómo se ve algo que una carga es importante, y si eres como yo y no te gusta tener la misma bolsa que todas las demás, ¿qué me dices de estos modelos? Aunque en nuestro país todavía no se comercializan las eco bags de diseños orgiginales, es tan fácil como escoger una tela con un estampado original, ¡y hacer las tuyas! Yo tengo varias distintas: verdes, color crudo, de mezclilla... pero la que en verdad quiero esta, con un diseño del artista japonés Takashi Murakami. ¿No es lindísima?

viernes, 22 de mayo de 2009

La juventud es un estado mental.


Hace poco escribí sobre el conflicto de que a una la llamen señora o señorita. Los comentarios apuntaron acertadamente a que todo está en la actitud. Bueno, pues este post es un homenaje a alguien que tuvo una admirable postura de juventud eterna ante la vida. La de la foto es Maria Amelia (Q.E.P.D.), una señora que inició un blog a la edad de 95 años por una idea de su nieto. Su página tuvo más de millón y medio de visitas en dos años, casi mil seguidores y cada post tenía un promedio de 70 a 90 comentarios. También entró a Facebook y se hizo miembro activo de la red social. Éste me parece un ejemplo perfecto de que nunca es tarde para iniciar algo, por más difícil que parezca. También de que darle valor a las experiencias propias depende primero que nadie de uno mismo. Ejemplos así de inspiradores son los que necesitamos para darnos cuenta que seguir siendo jóvenes depende de nosotras, de la disposición que se tiene ante la vida y de querer subirse al tren de los avances, de la tecnología, de la información. Creo que el secreto está en nunca dejar de actualizarse, pues optar por un encierro seguro y cómodo en nuestro pequeño mundo para un día 2o o 30 años después sentirse irremediablemente limitadas, resulta un altísimo precio a pagar por un confort sin sentido. Si quieren leer lo que escribió la abuela bloguera, den click aquí.

jueves, 21 de mayo de 2009

Pedacitos de la vida


El refrigerador es un electrodoméstico esencial en toda casa. Es uno de los primero elementos que se compran para crear un habitat propio. Sin él no hay comida fresca, y sin eso no se logra un hogar acogedor. Los alimentos que se encuentran en su interior revelan mucho del estilo de vida de una persona o de una familia, pero los elementos que elegimos para exhibir sobre su puerta dicen aún más. Todo lo que hay en un espacio habla de quien vive en él, y los visitantes (consciente o inconscientemente) leen esos objetos para hacerse una idea de nosotros. La apariencia de un frigorífico no queda al márgen de esto. La "fachada" de mi refri siempre ha llamado la atención de las visitas. Seguramente es por tantas palabritas recortadas que invitan a que uno se acerque primero a ver qué son, después a leerlas y por último a armar frases. Que los imanes que decoran la puerta de una nevera hablan más que otro objeto de una casa de las preferencias de los dueños de la misma se puede ejemplificar perfectamente con el mío. Adheridos a su superficie encontramos: palabras (que es con lo que trabajamos mi marido y yo), souvenirs de los viajes que hemos hecho juntos, una foto de nuestro hijo (con una corona magnética que señala claramente que él es el rey de la casa) y las primeras letras con las que está jugando nuestro bebé. Ahí están algunos elementos importantes de nuestra vida (y si leyeran las frases que hemos armado, se enterarían aún de más detalles de nosotros). Me atrevo a asegurar que esto aplica para las puertas de los refrigeradores de todas las familias. Cada una es tan única como sus propietarios. ¿Qué tienes tú decorando tu refri?